El contexto
Un club amateur —fútbol, danza, judo, música, natación— funciona con una hoja de cálculo, una carpeta de papel y un grupo de mensajería. Aguanta, a costa de un trabajo voluntario considerable: reclamar las cuotas a mano, responder veinte veces a la misma pregunta de horario, rehacer la lista de asistentes cada temporada.
Navito es nuestra respuesta: una única plataforma que sostiene al club, a las familias y a los niños.
El reto
El producto tiene tres caras, no dos, y ahí se juega todo.
El directivo voluntario usa la herramienta por la noche, en un ordenador, sin formación, y quizá deje el cargo el año que viene. Lo que deja detrás tiene que seguir siendo comprensible para quien le sustituya.
El entrenador está de pie en un gimnasio o a pie de campo, a menudo sin red, a veces con guantes. Sus sesiones duran menos de un minuto. Si registrar una asistencia le lleva más tiempo que el papel al que sustituye, no la registrará —y un software que el terreno esquiva no produce ningún dato fiable.
El padre o la madre abre la aplicación en el coche y siempre hace las mismas cuatro preguntas: cuándo es, dónde es, estuvo allí, he pagado. Y sus hijos no están necesariamente en el mismo club.
El niño, por último, es un usuario de pleno derecho —pero no se le puede pedir un correo y una contraseña, ni recoger sus datos para identificarlo.
Lo que hicimos
- Una API Django compartimentada por club a nivel de fila, con los socios, los grupos, el calendario, las asistencias, la comunicación y las cuotas.
- Un acceso infantil sin correo ni contraseña, mediante una tarjeta física entregada por el club —un código corto y un QR en formato de ficha de jugador. Nadie lo ofrece, porque nadie ha resuelto autenticar a un niño sin recoger sus datos.
- Una matriz de visibilidad explícita, que permite a una familia ver el grupo de su hijo sin ver jamás los datos de los demás niños.
- Un registro de asistencia que funciona sin red. El entrenador escribe una intención fechada y firmada; la lista que todos leen es el resultado recalculado de esas escrituras. Nada se sobrescribe: si dos entrenadores discrepan, la marca perdedora permanece, señalada como superada, y la discrepancia es una línea consultable en vez de una regla silenciosa.
- Una única cuenta de padre o madre válida en todos los clubes de sus hijos: la aplicación se navega por hijo, nunca por club.
- El cobro de las cuotas por cuenta del club, con las obligaciones de identificación que eso implica.
- Tres interfaces sobre un solo lenguaje visual —la herramienta web del club, las apps móviles de las familias y del terreno— alimentadas por los mismos tokens de diseño, compilados una vez por plataforma.
El resultado
La plataforma está en producción, con un primer club. Es el paso que cuenta: un producto no demuestra nada mientras una organización real no ha empezado a usarlo de verdad.
Lo que este producto nos aporta va más allá de su propio mercado. El registro de asistencia sin red, en particular, obligó a tratar en serio un problema que la mayoría de las aplicaciones de campo trata mal: el reloj de un teléfono puede mentir, una cola de sincronización puede reproducirse dos veces, y una escritura que falla en silencio es peor que un mensaje de error. Esos reflejos sirven allí donde falta la red.